Revisa ancho de calle, entradas, restricciones de fraccionamiento y espacio para maniobras.
La logística de materiales y maquinaria puede modificar tiempos y costos.
5. Servicios disponibles
Agua, energía eléctrica, drenaje o alternativas sanitarias deben estudiarse desde el principio.
No conviene asumir que un servicio está disponible únicamente porque existen viviendas cercanas.
6. Situación documental
Escritura, predial, número oficial, antecedentes y datos del propietario suelen ser necesarios para diferentes trámites.
Si existen inconsistencias, es mejor detectarlas antes de ingresar solicitudes.
7. Lo que permite la normativa
Alturas, áreas libres, alineamientos, restricciones o usos autorizados pueden limitar el diseño.
En Querétaro, por ejemplo, el Municipio tiene procedimientos específicos para licencia habitacional unifamiliar y otros usos; en Cuernavaca existen trámites diferenciados por tipo y superficie de obra.
8. Condición del suelo
No todos los proyectos requieren el mismo nivel de estudio, pero la cimentación debe responder a condiciones reales.
Cuando el terreno presenta rellenos, pendientes, antecedentes de movimientos o el proyecto tiene exigencias estructurales importantes, conviene consultar al especialista correspondiente.
Revisar estas ocho cosas antes de diseñar no retrasa el proyecto. Normalmente evita rediseños.
Un buen proyecto no obliga al terreno a adaptarse a la casa; utiliza las condiciones del terreno para tomar mejores decisiones.